Tras la huella de José Trigo (a la memoria de Fernando del Paso)

Si bien los hombres mueren, sus ideales y su legado subsisten en la memoria de quienes los recuerdan. Éste y otros temas trascendentales son tratados en José Trigo, obra con la cual Fernando del Paso (Fig. 1) debutó como novelista en 1966, y que fue galardonada con el Premio Xavier Villaurrutia ese mismo año. La novela se distingue dentro de la producción literaria de su autor, entre otros aspectos, por su lirismo, así como por el virtuosismo lingüístico y narrativo [1]. En este sentido, cabe destacar que la obra es el resultado de siete años de trabajo dedicados por el autor. El reciente fallecimiento de dicho escritor mexicano es una ocasión para rendirle homenaje a él y su primera novela. Pero antes de interesarnos por el legado de esta obra monumental, recordemos brevemente quién fue su autor.

Figura 1. Fernando del Paso (Foto: Daniela Edburg/INBA).

Personaje polifacético, Fernando del Paso Morante (1 de abril de 1935, Ciudad de México – 14 de noviembre de 2018, Guadalajara) comenzó su carrera con Sonetos de lo diario, poemario ilustrado con una serie de dibujos de su autoría, que fue publicado en 1958 por Juan José Arreola. Entre sus obras más conocidas se encuentran, además de José Trigo, las novelas Palinuro de México (1977) y, sobre todo, Noticias del Imperio (1987). Como ensayista escribió, por ejemplo, Bajo la sombra de la Historia: ensayos sobre el islam y el judaísmo (vol. I, 2011) y como dramaturgo, La muerte se va a Granada (1998). Por si fuera poco, Fernando del Paso escribió junto con su esposa Socorro, un libro de cocina, Douceur et passion de la cuisine mexicaine (1991), para el cual realizó diversas ilustraciones (figs. 2-3). El escritor y artista también se desempeñó como diplomático, ocupando los cargos de consejero cultural y, más tarde, de cónsul general de México en Francia. Cabe recordar que fungió además en calidad de productor y traductor para la BBC y para Radio Francia Internacional. Por último, destaca por haber recibido en 2015 el Premio Miguel de Cervantes, el cual reconoce “la labor creadora de escritores españoles e hispanoamericanos cuya obra haya contribuido a enriquecer de forma notable el patrimonio literario en lengua española”[2].

Figura 2.  Ilustración para Douceur et passion de la cuisine mexicaine (El maíz), 1991 (DEL PASO 1991, 88).

Dicho lo anterior, conviene ahora precisar que la palabra “huella”, en el título y a lo largo de este artículo, hace referencia a la noción de legado, como ya se ha sutilmente sugerido. El legado de la obra José Trigo es considerado en el presente artículo, desde la perspectiva de su condición, como parte del legado más extenso de su autor. Resulta adecuado, por consiguiente, tomar en cuenta la dimensión patrimonial de dicha obra para honrar la memoria de Fernando del Paso.

La trascendencia de la novela reside, en primer lugar, en haber puesto de relieve no sólo la opresión estatal ejercida sobre el obrerismo, sino también la corrupción sindical [3]. Esta opresión se hace patente en la represión de la manifestación de los ferrocarrileros por parte del ejército, hacia el final de la novela. Pero también se hace evidente, en términos un tanto distintos, en el conflicto entre el gobierno y los cristeros, episodio que se inspira, como el anterior, en la historia de México [4]. De igual modo, en varias ocasiones se alude a pasajes de la historia del país marcados por la opresión, tales como la Conquista y la Colonia [5]. El relato hace hincapié en particular en la Revolución Mexicana, aunque de forma ambigua [6], como veremos más adelante. En cuanto a la corrupción sindical, ésta se encarna en el personaje de Manuel Ángel, dirigente traidor al movimiento ferrocarrilero por haber pactado con el Estado.

Figura 3. Ilustración para Douceur et passion de la cuisine mexicaine (El chile), 1991 (DEL PASO, 1991, 158).

Los temas de la opresión social y de la corrupción sindical tienen sin duda por telón de fondo una crítica a la modernidad y al “proyecto capitalista”, basado en un progreso social desigual que, paradójicamente, beneficia a quien menos debe [7]. En la voz de Luciano, líder obrero y personaje fundamental de la novela:

Sí, sí, compañeros, viva la libertad que hay en nuestro país… ¡La libertad de ser líderes charros y formar sindicatos blancos! ¡Viva la libertad que hay de crear monopolios y latifundios! […] ¡La libertad que hay para provocar alcances y achacárselos a los comunistas! ¡La libertad que hay para castrar ferrocarrileros! […] ¡Viva la libertad para ser burgués y millonario! ¡Para ser un gobierno hijo de la chingada que habla de democracia y mete en la cárcel a los héroes del movimiento obrero! […] ¡Viva la libertad para comprar a los periódicos, para darles concesiones a los gringos, para ser senador y potentado con palacetes y carrazos! […] ¡Y hablar de la Revolución y la Reforma Agraria! […] ¡Mientras los líderes honrados se pudren en la sombra por comunistas, por rojillos traidores a la Patria! […] ¡Vivan todas esas libertades, carajo, que nuestro sudor nos cuestan, que cada vez que cargamos un leño o le echamos una carbonada a la caldera las estamos pagando! […] ¡Y las pagaron nuestros padres cuando se fueron a la Revolución para morir por ellas, para conservar las libertades en beneficio de esos rotos descosidos, hambreadores comemierdas! ¡Y las pagarán nuestros hijos con la cárcel y la vergüenza![8].

La obra tiene múltiples líneas narrativas que convergen en distintos puntos (a la manera de las vías de tren) y que no siempre siguen un orden cronológico. Al respecto, otra de las líneas de lectura, importante también por el alcance de sus reflexiones, es aquella de la búsqueda de José Trigo en los campamentos ferrocarrileros de Nonoalco-Tlatelolco, por un narrador que permanece anónimo a lo largo de la novela [9]. La búsqueda de un tal José Trigo, personaje marginado, representa un movimiento del intelecto para intentar aprehender ese “sector del pueblo que en la solidaridad y la acción organizada, adquiere la unidad y con ella la conciencia de su fuerza social como clase explotada” [10]. Como vemos, más que un personaje, José Trigo es un símbolo y un pretexto para poner en marcha una búsqueda que explora la condición de los oprimidos [11]. Esta búsqueda permite además percibir la visión de la historia de los olvidados y los oprimidos, gracias a los hechos y vivencias que los distintos personajes narran, a manera de testigos constituyendo una memoria colectiva[12].

Volviendo sobre el recurso, por parte de la novela, a una imagen ambivalente de la Revolución Mexicana, tomemos en cuenta los dos polos de ésta y sus respectivas significaciones [13].

Por un lado, la Revolución es vista de una forma idealizada, casi mitificada, y como una experiencia colectiva. El capítulo 8 de la primera parte de la novela (intitulada “El Oeste”) [14], dedica una oda al ferrocarrilero, asociado a la Revolución por medio del simbolismo del ferrocarril:

Es el tren. El tren que viene, que pasa, que va, que fue. / Porque el silbato de un tren es el tren mismo. / Y es todo lo que lleva el tren. / Y es todos los lugares que conoce el tren. / Y todo lo que tiene que ver con el tren […] Preguntad. / Preguntad quién no ha oído el silbato de un tren y quién lo haya oído no se ha ido un poco con él […] Porque no hay lugar que no haya recorrido. / Así como no hay hombre que no lo recuerde. / Porque ninguno, nadie, nunca no se ha ido un poco con él […] Silba el tren. / Y cuando silba, pienso en él, en el viejo lobo de tierra con la cara atezada, curtida por mil soles, con dedos como garfios de aferravelas, cabellos de humo, boca de caldera, vello blanco que le sube como espuma por el pecho […] Y el viejo recuerda. / Recuerda cuando paleaba carbón en los fogones de las locomotoras […] Él, el viejo lobo de tierra que navegó por la vida, por la leyenda, por el amor, por la Revolución: de año en año, de historia en historia, de mujer en mujer, de batalla en batalla. / Cuando oigas pitar un tren, acuérdate de él […] Él te dirá que la Revolución se hizo en tren [15].

El lirismo de este capítulo concuerda con la visión idílica de la Revolución que reflejan el narrador y los recuerdos del ferrocarrilero, quien representa la memoria colectiva. La contemplación poética de este pasaje histórico hace surgir una imagen ideal de la Revolución, que se inmortaliza en cualidades como el valor, el anhelo de justicia y la unión colectiva. Estos atributos son perennes, a su vez, en tanto sustrato de movimientos futuros: el movimiento ferrocarrilero de 1960 en la novela, es visto como continuación del revolucionario.

En cuanto a la otra imagen del movimiento revolucionario, ésta es más abarcadora y, por lo mismo, más realista y relativamente desesperanzadora. Dicha imagen es notoria en un relato presente en el capítulo 6 de la segunda parte de la novela (“El Este”). En él se hace referencia a Sidronio Pérez, ferrocarrilero-revolucionario quien, en los recuerdos de su hijo, el guardacruceros Bernabé, se presenta bajo dos aspectos. El primero es el de un ferrocarrilero orgulloso y revolucionario valiente, que se unió al movimiento para luchar por un ideal de libertad; mientras que el segundo aspecto, es el de un “viejo amargado y entorpecido, asaltante de trenes que fue después de la Revolución: tósigo de su esposa, se enaceró porque la bendita Revolución nada le había dejado, como no fuera pobreza” [16]. Desde dicha perspectiva, la Revolución Mexicana se muestra como un conflicto infructuoso e injusto, cuyos ideales fueron traicionados más tarde por el nuevo orden. Sin embargo, es la memoria que de su padre conserva Bernabé, como un hombre valeroso y comprometido con sus ideales, la que devuelve a la Revolución cierta esperanza, dándole vida.

Hemos intentado hasta aquí dar un panorama, no exhaustivo, de la huella de una obra tan importante como lo es José Trigo, con el deseo de recordar al escritor admirable que fue Fernando del Paso. De ésta, su primera novela, destacamos tres aspectos trascendentales que consideramos desde la perspectiva de su condición de legado social y cultural, no sólo al patrimonio mexicano, sino también al universal. Estos aspectos pueden ser resumidos de la siguiente manera: en primer lugar, la obra denuncia la opresión estatal sobre el obrerismo y otras formas de opresión, pero también la traición o “charrismo” sindical; en segundo lugar, la novela intenta aprehender la condición de los explotados y los marginados, así como su visión de los hechos históricos; en tercer lugar, José Trigo ofrece una imagen ambivalente de la Revolución Mexicana, a la vez idealizada y realista, cuyos polos coinciden en la potencia de la memoria para actualizar ideales y dar vida a movimientos futuros. Cabe destacar además la influencia de la obra sobre lo que hoy conocemos como “Novela del 68”, en la cual se enfatiza la conciencia política, histórica y social [17]. De esta forma, el legado social y cultural que José Trigo transmite sobrevive a su autor y seguirá sin duda influyendo en la sociedad. Al respecto, terminaremos con una cita de la propia obra que ilustra bien la aptitud de la memoria para rescatar la esencia de quienes nos han dejado:

Y vieron que Luciano estaba muerto. / A todos les tocó un poco. Todos se fueron repartiendo a Luciano […] se llevaron los ojos de Luciano. No aquellos que habían visto, no aquellas manchas oscuras que Luciano tenía en la cara, sino aquellos otros ojos que recordaban. / “Eran claros”, se dijo uno de los hombres, y los recordó. / “Eran dulces”, se dijo una de las mujeres, y los vio. / “Eran como los ojos de un niño”, se dijo uno de los viejos, y los recogió. / Y así fue con los labios y con la nariz y con la gorra azul y con los dedos de los pies. Todos se los fueron llevando adentro. / Todos fueron recordando cómo era Luciano […] Entonces fue cuando apareció Luciano. Cuando cada quien fue poniendo el pedazo que había guardado. No las manchas oscuras que habían visto en su cara y tampoco aquellos ojos que recordaban y que eran claros y dulces y como de niño […] Fueron otras cosas las que iban dando. Todos se empezaron a acordar de la vez que Luciano firmó el manifiesto pidiendo los aumentos. De la vez que Luciano los defendió delante del Comité Ejecutivo del Sindicato […] De la vez que les habló en Nonoalco y que les juró primero morir que traicionar el movimiento [18].

Que sea esta cita una invitación para recordar a Fernando del Paso y su legado.

 

Referencias

[1] En entrevista con Carmen Álvarez Lobato, el propio Fernando Del Paso comentó lo siguiente acerca de la génesis de José Trigo: “[Cyril] Connolly hablaba […] de un exceso de libros publicados, los “demasiados libros”; imagínese qué diría ahora con tantos libros. Connolly afirmaba que no tenía sentido que un escritor se sentara a escribir un libro más si no se proponía escribir una obra maestra. […] le metí todo lo que pude a José  Trigo: llevé los experimentos del lenguaje hasta el extremo, dentro de mis posibilidades, le agregué mitología nahua, y más, y más… y salió ese gran ladrillo”, (ÁLVAREZ 2013, 186). Esta cita, además de sugerir que la novela constituyó un proyecto ambicioso, explica la lectura un tanto difícil de la obra.

[2] S. a., s. f., “Premio Cervantes”, Ministerio de Educación y Formación Profesional, Ministerio de Cultura y Deporte.

[3] LÓPEZ 1990, 130.

[4] El conflicto que en la novela opone al Estado y a los obreros ferrocarrileros se inspira en parte en aquel que concierne al Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros Mexicanos (STFM), especialmente durante los años 1958-59 (en la novela 1960), en el que destaca la figura del líder Demetrio Vallejo, (Ibidem, 128, n. 14, 131, n. 17; ÁLVAREZ 2009, 202, n. 1). En cuanto al enfrentamiento entre el ejército y los cristeros, que presenciamos en ciertos pasajes de José Trigo, éste retoma el hecho histórico conocido como Guerra cristera o Cristiada, que enfrentó en México a la Iglesia y al Estado entre 1926 y 1929.

[5] Acerca de esta interpretación, véase en particular LÓPEZ, op. cit., 127-128.

[6] Véase a este respecto ÁLVAREZ 2009.

[7] Cf. LÓPEZ, op. cit., 120-124, 127-128, 138-139.

[8] DEL PASO 2015, 309-310.

[9] LÓPEZ, op. cit., 129.

[10] Ibidem, 132.

[11] Ibid., 133.

[12] Ibid., 120, 123-127, 129-130, 133-134, 139.

[13] Para una exposición detallada de la visión ambigua de la Revolución mexicana en la obra José Trigo véase ÁLVAREZ 2009. Los elementos principales de dicha exposición son retomados a continuación.

[14] La obra consta de dieciocho capítulos distribuidos en dos partes, separadas por una parte intermedia intitulada “El puente”. Nueve de ellos, numerados en orden ascendente, se encuentran en la primera parte (“El Oeste”); los nueve restantes, numerados del nueve al uno, se sitúan en la segunda parte (“El Este”). Esta estructura evoca los llanos ferrocarrileros de Nonoalco-Tlatelolco, constituidos en los años cincuenta por dos campamentos (Oeste y Este) separados por el puente de Nonoalco, (ÁLVAREZ 2009, 203).

[15] DEL PASO, op. cit., 209-212.

[16] Ibidem, 334.

[17] LÓPEZ, op. cit., 140, n. 21.

[18] DEL PASO, op. cit., 446-447, 449-450.

 

Bibliografía

  • Álvarez Lobato, Carmen. Me casé con la literatura, pero mi amante es la historia: una conversación con Fernando del Paso, Literatura Mexicana. Vol. XXIV, Nº 2, 2013, 177-200.
  • Álvarez Lobato, Carmen. La Revolución perdida: la doble visión del movimiento revolucionario mexicano en José Trigo, de Fernando del Paso. Entre la tradición y el canon: homenaje a Yvette Jiménez de Báez, eds. Ana Rosa Domenella, Luzelena Gutiérrez de Velasco, Edith Negrín, México: El Colegio de México, 2009, 201-212.
  • Álvarez Lobato, Carmen. Pedro Páramo como génesis de José Trigo: el diálogo intertextual de Juan Rulfo y Fernando del Paso, Pedro Páramo: diálogos en contrapunto (1955-2005), eds. Yvette Jiménez de Báez, Luzelena Gutiérrez de Velasco, México: El Colegio de México/Fundación para las Letras Mexicanas, 2008, 287-300.
  • Del Paso, Fernando. José Trigo, pról. Artur Lundkvist, México: Fondo de Cultura Económica (col. Letras Mexicanas), 2015.
  • Del Paso, Fernando y Socorro. Douceur et passion de la cuisine mexicaine: 151 recettes et 46 menus. La Tour-d’Aigues: Éditions de l’aube (col. Cuisines migrantes), 1991.
  • López González, Aralia. Una obra clave en la narrativa mexicana: José Trigo, Revista Iberoamericana, Vol. LVI, Nº 150, 1990, 117-141.
  • Rodríguez Torres, Azucena. El sistema narrativo-indicial en José Trigo de Fernando del Paso, Tema y variaciones de literatura: la novela mexicana del siglo XX, Nº 20, 2003, 343-369.
  • S.a., “Premio Cervantes”, Ministerio de Educación y Formación Profesional, Ministerio de Cultura y Deporte, s. f., [consultado el 12 de febrero de 2019]. Disponible en: http://www.culturaydeporte.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/catalogo/cultura/premios/cervantes/cervantes-presentacion.html.

 

 

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2 comentarios

  1. Gracias por compartir este artículo, he leído a Fernando del Paso pero no este libro, al leer este artículo me dieron ganas de correr pir el libro y prometo leerlo.
    Felicidades a la Maestra Marina Gariglio Rangel por brindarnos sus conocimientos e interesarnos en este tipo de lectura

  2. Coincido con Martha A. al leer el artículo me dieron ganas de leer el libro porque: “Escuche silbar el tren, porque me subí al sonido y traqueteo del tren, porque mi pueblo era más importante cuando pasaba el tren por él, porque con el sonido del tren inician los primeros recuerdos de mi infancia, porque la revolución también paso en ese tren por mi pueblo…

    Muy buen artículo para iniciar la lectura del día…

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